Luego le toca sortear con la peor crisis económica que ha vivido el mundo después de la Segunda Guerra Mundial, con las repercusiones directas en la economía nacional y, todavía sin salir de ella, ataca a México el virus mutante de la influenza que paralizó durante semanas al país. Apenas estábamos recuperándonos del golpe de la pandemia, cuando un accidente, producto de la negligencia y la corrupción, arrancó la vida a 46 niños en Hermosillo. Vamos, con tan mala suerte ha cargado el Presidente que cuando lo invitó el dueño del equipo Pachuca a ser testigo del paso invicto de los Tuzos, estos perdieron la final frente a los Pumas y el día que inauguró el Macrobús en Guadalajara, éste tuvo su primer accidente.
Coincidencias o no, la Inmaculada, junto con académicos del Centro de Estudios el Gato Negro y el hijo de Darth Vader (el verdadero, no el teto de Luke Skywalker), en representación de numerosos sectores de la sociedad mexicana, le han enviado al presidente Calderón una carta en la que le piden, suplican, exigen que se haga una limpia. A continuación se reproduce la misiva:
“Señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos: con preocupación hemos observado los últimos acontecimientos que han sacudido al país y que parecen ligados con cierta mala suerte que ronda en su sexenio y, como no queremos que las delegaciones extranjeras comiencen a cancelar sus viajes a México, y deseamos que la gente siga dándole la mano confiadamente y lo sigan invitando a sus eventos, le enviamos una serie de recomendaciones para sacudirse la salación, la cual, dicho sea de paso, puede ser ocasionada por toda la mala vibra y el mal de ojo que ha recibido desde las elecciones de 2006.
“Así pues, le sugerimos que vaya urgentemente a visitar a los brujos de Catemaco; de camino, pase al marcado de Sonora para pedir una megalimpia que acabe con la calamidad. Pregunte por la limpia del coco, el huevo, el hueso o el “paquete-limpies” que ofrece doña Juanita del local 28 B. Si se acerca alguna persona a ramearlo, usted póngase flojito y cooperador, sólo piense que es para alejarle el mal de espanto. También vaya a jurarle a la Virgencita de Guadalupe (de preferencia llegue hincado), pero para que amarre bien aproveche para visitar a la Virgen de Fátima, a la Macarena, a la de los Remedios, a la de la Concepción o, de plano, pregunte por las 11 mil vírgenes. No deje de ir a las pirámides de Teotihuacan o Chichén Itzá a fin de captar las buenas vibras, y si tiene un tiempecito váyase con la familia a bailar a Chalma. Si cuenta con cactus en su oficina sáquelos inmediatamente y si no los tiene, póngalos.
“Asimismo, aléjese de los gatos negros —y de los caballos negros en época electoral—, no pase por debajo de las escaleras, no agarre la sal de la mano de nadie. No está de más que cargue con un ojo de venado, un ajo en su pantalón junto con un ámbar y un cuarzo; amárrese un listoncito rojo y use una pulsera de ojitos. Los baños del indio amazónico o los agua de luna (déjese reposar el agua afuera de Los Pinos por siete días) suelen ser eficaces, y no olvide rociarse agua bendita antes de salir por las mañanas.
“En el libro de José Gil Olmos Los brujos del poder, también puede encontrar útiles consejos de cómo sus colegas políticos han eliminado la mala suerte. En este sentido puede pedirle al ex gobernador de Tamaulipas, Manuel Cavazos Lerma, la pirámide que lleva bajo su sombrero o al Subcomandante Marcos, el báculo de poder de los siete pueblos mayas de Chiapas.
“Si esto no funciona, háblele a La Paca (la vidente descubre-cráneos del sexenio de Ernesto Zedillo); a Marta Sahagún para que le dé los números telefónicos de sus brujos de cabecera, o pídale a Elba Esther Gordillo los datos de la ceremonia del baño de sangre de león. No lo recomendamos pero, en caso de emergencia, no dude en considerar a su adición a los mayas galácticos. Las recomendaciones que le hemos hecho no son opcionales, hágalas por el bien del país que todavía faltan tres años. Sin otro particular, le enviamos un cordial saludo. P.D.: Le pedimos atentamente que se abstenga de desearle buena suerte a la Selección Mexicana en su próximo compromiso deportivo, ya con su incapacidad tienen.”
Hay que reconocer, sin embargo, que el jefe del Ejecutivo ha hecho frente a su mala suerte con estoicismo y pericia. Con la mitad de incidentes que le han tocado otros ya hubieran nombrado como secretario de Gobernación al brujo mayor; hubieran incluido a la santería como materia obligatoria en el sistema escolar o de plano se hubieran casado con su vocera.






