Hace poco alguien escribía en una conocida revista que uno de los efectos secundarios más importantes ejercidos por el internet y la cultura de la información en la sociedad es el resurgimiento de la escritura y la lectura. Chavos que si hubieran vivido, por ejemplo, en los años ochenta (la época de la televisión y los medios centralizados) no hubieran tenido ningún tipo de hábito de lectura en absoluto ...
–mucho menos un hábito de escritura- escriben y leen hoy todos los días en blogs como éste, en el feisbuc o en cualquier otra de las redes sociales que están al alcance de todos (si bien con todas las desventajas que eso implica, como lo son las faltas de ortografía, la ausencia de gramática, etc.). Este fenómeno no es más que una nueva manifestación de la democracia de la cultura de la información que el internet ha posibilidato: hoy en día una persona que vive en alguna comunidad apartada, suponiendo que tenga el privilegio de tener acceso al Internet, puede tener acceso también a un acervo de información que antes sólo podía tenerse a través de muchas enciclopedias, libros especializados, etc. que sólo una clase privilegiada podía costearse (Para el presente asunto podemos dejar de lado la cuestión de la legitimidad y la posible superficialidad que la nueva cultura de la información ofrece con respecto a la vieja cultura del conocimiento).
En el caso de México, el Internet podría significar no el resurgimiento, sino la implementación de un movimiento que aquí simplemente nunca tuvo lugar: el de la ilustración. En los siglos pasados, en Europa la gente escribía y leía diariamente –todo esto hecho posible gracias a la invención de la imprenta- y la circulación del conocimiento llevó a cabo el proceso de emancipación de la tutela de las autoridades políticas y religiosas que hoy conocemos con el nombre de ilustración. Esta tutela es la que vemos hoy en día en México y la causa oculta de mucha de las cosas que nos hacen decir hazme el chingado favor: como un niño que sin pensar por sí mismo sigue el ejemplo y los consejos de su papá borracho y mujeriego, los mexicanos seguimos el ejemplo y el consejo de las iglesia, los partidos políticos, la televisión, etc. No hay un momento en la historia en que dicha relación se haya roto o superado. No ha habido una época dorada de la cultura y las ciencias después de la conquista.
El Internet nos ofrece esa oportunidad: hacer de la información conocimiento: hacer de ella algo accesible, aunque eso signifique a veces presentarla de manera imperfecta, con falta de sintaxis y ortografía, como mejor podamos… el hecho de que exista esa inquietud hoy en día, inquietud que ocasionó también el abrir éste espacio de “propuestas” en una página que normalmente se ocupa de manejar contenidos más sencillos o más amigables para el usuario, es ya un paso adelante: el simple hecho de que existan propuestas y se comenten es ya un signo de que existe un camino hacia arriba, que es algo que en la historia de México se ve pocas veces. El asunto está en tratar de llegar a más personas, y no con una actitud mesiánica, sino haciendo del conocimiento algo atractivo, siguiendo la misma lógica de expansión que siguen los contenidos en Internet.






