De los 13 receptores de Grandes Ligas exaltados en Cooperstown, sólo el legendario Yogi Berra con .295 supera a Posada en promedio de bateo.
El puertorriqueño tuvo un average de .273, sumó 275 jonrones y remolcó 1,065 carreras. Y estos números se encuentran muy cerca de los logrados por figuras que ya están en el “Recinto Sagrado’’ como lo son Johnny Bench, Gary Carter y Carlton Fisk, considerados entre los modelos de receptores ofensivos.
Posada es el único catcher de Grandes Ligas que ha tenido .330 o más de promedio con 40 dobles, 20 jonrones y 90 remolcadas en una sola temporada. Mientras que comparte con Berra como los únicos receptores de los Yankees con 30 jonrones en una campaña.
Desde el año 2000, Posada ha logrado acumular más carreras impulsadas, jonrones y hits que cualquier otro receptor.
“Debería ser elegido al Salón de la Fama cuando lo toque su turno”, dijo el mánager de los Yankees, Joe Girardi. “Cuando compara sus números con los de los catchers seleccionados, además de su impacto con los Yankees y todos los campeonatos ganados, su historia es formidable”.
Pero que nadie piense que el puertorriqueño va a tener la elección asegurada cuando dentro de cinco años su nombre aparezca en las boletas.
Los detractores dirán que no alcanzó el nivel de superestrella de su compañero de equipo Derek Jeter, que le tocó jugar en una época con producción ofensiva inflada por los esteroides, que nunca ganó un Guante de Oro y que nunca ganó un premio de Jugador Más Valioso.
Pero los votantes tendrán que reconocer que Posada fue un estelar como receptor con un promedio defensivo de .992, no existe ninguna sospecha de que haya usado esteroides, que muchísimos miembros de Cooperstown no ganaron el MVP y que pocos de los receptores que están en el Salón de la Fama lo superan en estadísticas.
Bench ganó 10 veces el Guante de Oro y fue el Más Valioso en dos. El también puertorriqueño Iván Rodríguez ganó 13 premios Guante de Oro y será un seguro miembro de Cooperstown cuando le toque su turno. Pero Bench y Rodríguez pueden ser considerados casos especiales. Ambos están ubicados por todos los expertos como los dos mejores receptores de todos los tiempos en las Mayores.
Cuando miramos fuera de Bench y Rodríguez, no cabe duda que los números y la historia de Posada se aproxima con otros que están en Cooperstown.
Gary Carter, en 19 temporadas bateó para .262 con 324 jonrones y 1,225 impulsadas. Pero actuó dos temporadas más, lo cual pone en igualdad a Posada.
Carter precisó de seis años para conseguir el mínimo de 75% de votacion por parte de la Asociación de Escritores de Béisbol.
A la hora de analizar a Posada no sólo podemos mirar las estadísticas tradicionales. También hay que ver que su promedio de embasamiento fue de .374, por encima de siete de los receptores que están en el Salón: Bench, Yogi Berra, Roy Campanella, Mickey Cochrane, Ernie Lombardi y Gabby Hartnett.
Su promedio de slugging de .474 supera a Carter (.439) y a Fisk (.457).
Otro detalle que no se puede pasar por alto es que Posada es uno de cinco receptores en la historia con más de 1,500 imparables, 350 dobles, 275 jonrones y 1,000 impulsadas. Bench, Carter, Fisk y Rodríguez, son los otros cuatro.
Y si miramos aspectos extras a la temporada regular, vemos que actuó con cuatro equipos campeones de Serie Mundial y con otros seis que ganaron títulos en la Liga Americana.
Posada fue elegido cinco veces para el Juego de Estrellas y en otras cinco ocasiones ganó el premio Bate de Plata como receptor.
A un receptor no se le pide que pegue 400 jonrones y remolque 1,600 carreras para ser elegido al Salón de la Fama. Las características de la receptoría permite que los números ofensivos no lleguen al nivel que se le exige a un inicialista o jardinero derecho.
Considero que Jorge Posada reúne credenciales para llegar a ser algún día un immortal del béisbol.
Es casi seguro que no será elegido en la primera ocasión, pero su nombre sí estará en Cooperstown.
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